lunes, 23 de enero de 2017

Imposiblemente posible: Capítulo 7

Sentado contra el árbol estaba él. Camine intentando no mirarlo.
Me senté en la hamaca y esta se empezó a mover. Mire atrás y estaba Lucas.
-   ¿Por qué estas en todos los lugares  a donde voy?
-   Eso mismo me pregunto yo, supongo, que era el destino conocernos
-   Si tu lo dices, dijo mientras se iba
-   ¿Por qué lo preguntas?, respondí 
-   Cosas de mayores, pequeña
Le saque la lengua. Yo no soy pequeña pensé mientras me cruzaba los brazos.
Se creía el señor maduro y grande. Camine hasta la pileta y me senté en el borde.
No se cuanto tiempo paso pero de la nada se hizo noche. Me pare y todos estaban tomando algo en el interior de la casa.
-   Sophie, podemos hablar un poco, dijo Sam el primo de Morena
-   Sí, claro
El camino hasta detrás de la casa y yo lo seguí.
-   Quería hablar contigo acerca de mis sentimientos
-   Yo lo entiendo, pero…
-   No, no lo entendes porque no pasaste años enamorado de la misma persona, dijo enojado
-   Lo siento…
-   Sophie, dame una oportunidad, por favor, respondió desesperado
-   Sam, no puedo, yo te veo como a un primo
-   Pero yo no, dijo amarrándome fuerte del brazo
-   Me estas lastimando, conteste molesta
-   Siento interrumpir ¿Está todo bien?, pregunto Lucas caminando hacia nosotros
-   Si, ya terminamos de hablar, respondió Sam caminando hacia la casa
-   ¿Estas bien?, dijo tocando el brazo que me había agarrado Sam
Una chispa salto entre nosotros.
-   Si ¿Qué haces afuera?, respondí
-   Cosas de grandes
-   Pareces un anciano diciendo eso 
-   ¿Lo crees?
-   Si, hasta ahora lo único que respondes es “Cosas de Grandes, pequeña”, dije imitándolo
-   Solo tienes dieciocho años, no eres suficientemente grande
-   Tengo diecinueve y si lo soy, respondí haciéndolo frente
-   En ese caso, Salí a cuidarte no me da buena espina tu novio
-   No es mi novio
-   Menos mal
-   No necesito que me vigilen
-   Te aseguro que hace unos minutos deseabas eso
-   No, no lo hacía
-   Es por eso que tenía otra razón para salir
-   ¿Cuál?
-   Fumar, dijo sacando un cigarrillo y prendiéndolo
-   No debes fumar
-   Soy suficientemente grande para decidir eso
-   Dame el cigarrillo, dije tendiendo mi mano
-   No, no sos mi madre
-   Dámelo
-   No
Me acerque a él y trate de sacárselo pero él era más alto que yo. Lo agarro con la mano y lo alzo.   
-   Te estás haciendo un mal, dije tratando de agarrarlo
-   Es mi vida
-   No sientes pena por tu organismo, contesté saltando para poder alcanzarlo
El soltó el cigarrillo y me agarro por la cintura. Mis pies colgaban en el aire.
Me puse contra la pared y me beso. ¡Me beso! ¡Me beso! ¿No será un sueño?
Nuestros labios hambrientos buscaban la mejor manera de poder descargar la chispa de electricidad que crecía dentro de nosotros.
Rodee con mis brazos su cuello y él me apretó más contra la pared. Sus besos empezaron a suavizarse y seguir un ritmo pausado. Se alejó de mí de golpe y me miro.
-   Ahora si me doy pena, dijo antes de irse caminando hasta la casa.

-   Lucas, susurre

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