sábado, 19 de noviembre de 2016

Imposiblemente posible: Capítulo 3

Las clases de tango eran dos veces a la semana así que la próxima vez lo que tuviera que bailar con él debía hacer algo para que hablara aunque sea.
- Deberías entrar a ese bar a preguntar cualquier cosa para ver si te mira o te habla, dijo Laura poniéndose a mi lado.
- ¿Lo crees?
- Si, pero hay que arreglarte.
Se puso frente a mí y me soltó el cabello, me lo arreglo.
- Ahora ve y conquístalo.
Cruce la calle y mire la ventana en la que siempre se sentaba. Compre unos biscochos que vendían ahí y me gire, le sonreí y le salude con la mano. Agarré la bolsa y salí del negocio. Mire hacia atrás por unos segundos y luego mire a Laura y Morena.
 - Lo tienes, miro todo el tiempo que cruzaste la calle y sigue mirando.
 - ¿Qué hago?
 - No lo mires, déjalo con la intriga.
Caminamos hasta la casa, no teníamos clases en la tarde ese día. Puse los biscochos arriba de la mesa cuando llegamos y me fui a ponerme ropa más cómoda.
- Esta tarde vamos a ir a comprar unas polleras para las clases de tango, unas bien cortas.
- No, medianas
- Bueno, está bien, no tan cortas.
Me fui a mi habitación y me senté en la cama a hacer unas notas periodísticas que me habían pedido en la universidad para el lunes. Tocaron la puerta, me había quedado dormida. Miré el reloj, eran las cinco de la tarde. Agarré mi ropa y me empecé a cambiar. Morena y Laura me esperaban afuera, me agarraron del brazo y me llevaron a un negocio de ropa de tango.
 - Estas son muy cortas, dije enojada
- Pruébatelas igual, aunque sea una te vas a comprar, entonces cuando el vea lo que tienes puesto se va a poner celoso.
- Hace unos días me dijiste que era muy viejo ¿Te acuerdas?
- Es distinto, ahora si es posible que te mire, respondió empujándome dentro del probador. Me mire en el espejo y me quedaba bien la pollera, parecía minifalda pero tenía un tajo que lo hacía cómodo para bailar. Salí del probador con la pollera en la mano.
 - ¿Y?, dijeron al unísono
- Las llevaremos pero todavía no las voy a usar, dije sonriendo Ahora solo me quedaba matar el tiempo hasta el martes.
- Papa dice si querés ir a pasar el día a casa este fin de semana, me dijo morena con el teléfono al oído
- Si, claro, dije
- Va a estar toda la familia y me voy a aburrir demasiado o son todos muy grandes o todos muy niños. - Pero no queda bien que vaya, seguro es una reunión familiar.
- Si ya sos parte de la familia
- ¿Cuándo es?
- Mañana y va a estar mi primo, respondió sonriendo
- ¿Y qué tiene que ver?
- Él quiere conquistarte y te va a ayudar a olvidarte del abuelo ese
- No me gusta tu primo
 - Pero por lo menos dale esperanza capaz es distinto de lo que pensás.
- Está bien
- Ah, lleva ropa porque vamos a quedarnos a dormir, dijo mientras salía a la calle.
- Debías haber empezado por ahí, le grite

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