jueves, 4 de junio de 2015

El destello de tu Luna (Cuento)

Buenas!
Para volver de a poco al ruedo de escribir y demas, les dejo este cuentito que escribí hace unos años que luego inspiro a escribir la "Saga  Luna".

Espero que les guste :)

Besos gigantes!

La luna estaba hermosa esta noche, estaba sentada en el marco de la ventana hipnotizada por su brillo, algo se movió en el bosque cercano a mi casa. 
Mire pero no vi nada, llego la media noche y la luna llena ilumino la arboleda. 
Escuche un gruñido y me asuste, luego un aullido, nunca antes había escuchado algo igual. 
Quise meterme a dentro de mi habitación pero al ponerme tan nerviosa, me tropecé y caí sobre el pasto fresco. 
Un viento fuerte y fresco cerró la ventana en la que estaba, mis papas no estaban en casa y las llaves habían quedado adentro. 
¡Mierda! Ahora iba a quedarme en la oscuridad, con frio y con una tormenta que iba a comenzar en cualquier momento. 
Escuche los truenos, la luna fue tapada por una nube negra, vi unos ojos que me miraban fijos y, luego, unos dientes filosos. 
Mire a los costados para ver si había alguna ventana abierta pero la única que había estaba en el segundo piso. 
Corrí a la puerta e intente abrirla, sabía que estaba cerrada pero debía intentarlo. 
Sentí con cosquilleo en mi espalda. 
Por favor que no sea lo que pienso que es, pensé asustada dándome vuelta despacio. 
El lobo estaba frente a mí, me apoye contra la puerta y comencé a llorar porque seguro iba a morir despedazada por él y me faltaban tantas cosas por hacer antes de morir. 
Olio mi cuello y luego intento subir mi remera con su hocico. 
Gruño, me puse más nerviosa, agarro la tela y me rompió la remera. 
Comenzó a llover, eran gotas heladas, empecé a temblar, ya me había empapado de pies a cabeza y tenía frio, además, de miedo. 
El lobo me miro preocupado e hizo que me mueva a un costado empujando con su hocico mi cadera. 
Se alejó unos metros, corrió hasta la puerta y la rompió. 
- Gracias, susurre 
Estaba loca para hablarle a un animal, el lobo sonrió y toco mi espalda para que entre. 
Subí a mi habitación, me desvestí y me seque con una toalla. 
Cuando me di vuelta para buscar ropa, lo vi mirándome, me tape con la toalla y el aulló mientras se rascaba su oreja. 
- Eres un lobo pervertido, dije enojada 
El asintió sonriendo y lamiéndose los dientes. 
- ¿Puedes entenderme? 
Volvió a asentir y se acercó a mí, me saco la toalla, agarre mi frazada y me tape. 
- ¿Puedes irte y dejarme vestir? 
El negó con la cabeza. 
- ¡Vete!, grite 
Se fue gruñendo y me vestí rápido antes de que vuelva. 
Me acosté en la cama e intente dormir. 
Por suerte mis padres volvían en una semana, tenía suficiente tiempo para arreglar la puerta y la casa. 
Sentí que algo se acostaba en el suelo, me di vuelta y vi al lobo gigante. 
Ya no me daba miedo, sus ojos brillaron y sonreí inconscientemente. 
- ¿Me dejas acariciarte? 
El asintió, toque su hocico y cerró los ojos. 
Era como un perrito pequeño, me acerque y le di un beso suave. 
Me quede dormida mientras acariciaba su pelaje, seguro todo había un sueño y no había sucedido nada de lo que pensé. 
Ya era de día, sentí una lengua recorriendo mi espalda. 
¿Había sido real? 
- Déjame dormir, lobito, murmure con los ojos cerrados estirando mi mano para atrás pero no encontré un pelaje sino una piel tersa y caliente. 
- No soy un lobo, respondió riendo 
Abrí mis ojos de par en par y me di vuelta. 
Vi a un chico musculoso, vestido solamente con unos boxers mirándome. 
Salte de la cama y me puse contra la pared. 
- ¿Quién eres? 
- El lobo de tus sueños, respondió sonriendo mientras se acercaba a mi 
- Vete 
- ¿Por qué? ¿Me tienes miedo? 
- No, pero estas violando mi propiedad privada 
- Anoche cuando besaste mi hocico no te importo 
- Es imposible que seas el lobo 
- Te aseguro que lo soy, susurro en mi oído – lamento lo de tu remera pero necesitaba comprobar algo 
Le pegue una cachetada y el me miro enojado. 
- ¡¿Qué haces!?, grito 
- ¡Eres un pervertido! ¡Me viste desnuda! 
Él se rio y asintió. 
- Eso fue un gusto personal, contesto caminando hasta la puerta 
- ¿A dónde vas? 
- A desayunar, tengo más hambre que un lobo, respondió guiñándome el ojo
- ¡Vete de mi casa!, grite siguiéndolo 
- Quiero desayunar primero 
- No te invite a hacerlo 
- Te salve de que quedes sola bajo la lluvia, así que me debes una 
- ¿Verme sin ropa no fue suficiente?, respondí irónicamente 
- No fui a cazar por tu culpa 
- Nunca te dije que te quedaras 
- No me echaste tampoco, respondió sonriendo mientras preparaba leche con cereal 
Tiro las cajas en el basurero, no tenía nada más para desayunar. 
- Ese era mi desayuno 
- Toma café 
- No puedo, soy alérgica 
El me miro sorprendido y comenzó a reírse. 
- Es lo más raro que escuche ¿Alérgica al café? Sí que eres graciosa 
- Deja de comer mi desayuno, respondí enojada, - y no es gracioso, agregue. 
Agarro mi mano suavemente y tiro de ella hasta que quede delante de él. 
Estábamos en el desayunador de mi casa, él estaba sentado en la banqueta y yo quede entre sus piernas, él sonrió y me apreso ahí. 
- Déjame salir 
- No, no puedo hacer que dejes de comer por mí. 
- No voy comer de tu misma cuchara 
- Si lo harás, respondió poniéndome un poco frente a mi boca 
Apreté mis labios y el intento meter la cuchara dentro, me miro enojado, la dejo en el cuenco y me beso. 
Me separe de el pero volvió a besarme, acaricio mi mejilla y abrí mi boca para besarlo mejor. 
Era imposible que no lo bese, él era el chico de mis sueños. 
Nos besamos mientras me llevaba al sillón, me acostó y beso mi cuello. 
- Espera, susurre 
- ¿Qué? 
- Nunca tuve sexo con un chico que conozco hace menos de una hora 
- Entonces, va a ser la primera vez que lo hagas. Yo te conozco hace mucho, dijo besándome 
- ¿Por qué? 
- Siempre venía a verte a la noche, eres hermosa cuando duermes 
Lo bese, el rompió mi pijama y mi ropa interior. 
Beso mi vientre y bajo hasta mi entrepierna. 
Separo mis piernas suavemente y comenzó a jugar allí con su lengua, lamiendo y metiéndola dentro de mí, me arquee y el subió besando mi vientre hasta que volvió a besarme antes de embestirme. 
Entrelazo nuestros dedos, lo mire y él sonrió. 
- Soñé muchas noches con esto, susurro en mi oído antes de besar mi cuello y dejando una marca morada mientras nos movíamos a la par. 
- ¿Por qué me dejaste marca? Ahora voy a recordar esto, murmure apretando mis dedos en sus manos 
- Es lo que deseo, murmuro entrando fuerte en mi 
Me arquee y llegue a ver las estrellas junto a la luna llena junto a él. 
Me abrazo, nos besamos suavemente, acaricio mi mejilla y me sonroje. 
Deseaba que se quede siempre a mi lado, el me alzo y corrió hasta mi cama.
Nos tapó con una sábana y volvió a besarme. 
- ¿En qué piensas?, pregunto abrazándome 
- ¿Vas a irte?, susurre mirándolo 
- ¿Quieres que lo haga?, murmuro preocupado mientras acariciaba mi espalda 
- No, no quiero 
- Entonces, no lo hare 
Sonreí y lo bese. 
- ¿Por qué venias a mirarme? 
- Te vi una vez en una fiesta hace unos meses y necesitaba conocerte 
- ¿Qué paso? 
- Creo que no era normal que un lobo este en una fiesta 
- Ya sé que fiesta era, había luna llena esa noche. 
- Si, estabas mirándola desde una hamaca mientras tomaba ¿vodka? 
- No, no era vodka, era gaseosa de lima, respondí riendo 
- Voy a mostrarte algo, susurro 
- ¿Qué es? 
Me destapo y señalo algo cerca de mi ombligo. 
Era la silueta de un lobo aullando la luna, pero el círculo de la luna era color plateado. 
Como si tuviera purpurina en mi piel con pequeños destellos que aparecían dependiendo de cómo me daba la luz del sol. 
- Yo no tenía eso, susurre tocando despacio para probar si se salía. Pase fuerte mi dedo pero no sucedía nada, era como si estuviera incorporado a mi piel. 
- Lo se 
- ¿Qué significa?, dije mirándolo 
- Que eres mi mujer 
- Pero yo no acepte casarme contigo, solo tuvimos sexo y… 
- No es necesario que nos casemos, los dos sabemos que hicimos algo especial y no, solamente, sexo 
- Pero… 
- Deseaste que me quede, es otro de los factores para que se haga la marca 
- Y lo desee de verdad, murmure volviendo a mirar mi marca – ¿Cómo sabias que yo era tu mujer? 
- Podría reconocerte entre miles de mujeres 
- ¿Por qué? 
- Es un instinto animal. Los hombres lobos conocemos a nuestras mujeres por un olor dulce y atrayente, dijo besándome - Somos hombres lobos todas las noches de nuestras vidas, agresivos y tratando de no cometer una estupidez como matar a alguien. Cuando encontramos a nuestra mujer, nuestra rabia se detiene pero solamente cuando la podemos ver u oler cerca de nosotros, agrego 
- ¿Y cuando la marcan? 
- Solo nos transformamos en la luna llena y podemos saber que siente nuestra mujer, si está feliz, en peligro, si está embarazada, si piensa en nosotros, respondió sonriendo. 
- ¿Todo el tiempo? 
- Si 
- ¿Ahora que siento?, conteste sonriendo 
- Quieres besarme y hacer el amor 
Nos besamos lenta y profundamente, acaricio mis piernas, se puso sobre mí e hicimos lo que el sentía. 
No sé porque podía aceptarlo todo tan fácilmente, ser su mujer y saber que lo amaba sin conocer nada más que su nombre. 
Vi el destello de la luna cuando mi alma se separó de mi cuerpo, me beso suavemente y sonreí. 
Nos quedamos dormidos, él se levantó y beso mi marca antes de irse. 
Me tape con la sabana y abrace la almohada. 
Sentí unos besos en mi espalda, sonreí, me gire y lo bese suavemente. 
- Vamos a pasear ¿Quiero enseñarte algo? 
- ¿Puedo darme un baño primero? 
- Si, susurro antes de volver a besarme. 
Agarre la sabana y rodee mi cuerpo con ella. 
Él se rio, agarre una remera y un jean antes de ir al baño. 

Mark había arreglado la puerta de mi casa mientras dormía para que no entren a robar, ni se moje dentro de la casa porque amenazaba con llover, de nuevo. 
Estábamos caminamos por el bosque, habíamos caminado por horas y estaba cansada. 
- ¿Falta mucho? 
- Solo unos kilometro mas 
- ¿podemos descansar? 
- Debes aprender a caminar largas distancias 
- No soy una mujer lobo, dije enojada 
Él se rio y se agacho para que me suba a su espalda. 
Apoye mi mejilla en su espalda desnuda, le había dado unos pantalones deportivos de mi papa pero se negó a usar remera. 
- Estuve pensando y sé que te gustaría que tengamos una relación normal chica-chico que se atraen 
- ¿Cómo citas? 
- Si 
- Hubiera sido lo mejor antes de que me hagas tu mujer 
- No te hagas la ofendida, amas ser mi mujer 
- Estaría mejor que conozca algo más que tu nombre y el hecho de que eres un hombre lobo pervertido 
- Sin duda, eso fue mejor que ir a cazar, respondió sonriendo 
- Idiota, dije enojada 
- Mira que puedo bajarte para que camines, además, en el desayuno, no te negaste por mucho tiempo 
- Seguro tienes algún artilugio como los vampiros que te hipnotizan 
- Sabes la cantidad de mujeres que podría haber tenido si pudiera hacer eso, contesto riendo 
- ¡Solo yo soy tu mujer!, respondí celosa 
- Ya lo sé, cariño. Solo tú lo eres, pero hubiera deseado tener uno menos peleadora 
- Ja-ja-ja, conteste irónicamente 
Él sonrió y me bajo antes de seguir caminando. 
- ¿Por qué me bajas?, dije corriendo para alcanzarlo 
- Te dije que iba a bajarte si seguías con esa actitud, contesto haciéndose el ofendido 
- No, espera. Perdón, no te enojes, respondí poniéndome frente a él y caminando para atrás 
Me miro sonriendo, tropecé con una piedra, me sostuvo cuando estaba a veinte centímetros del suelo, sonreí y nos besamos mientras me paraba. 
Volví a subirme en su espalda hasta que en el horizonte veía una casa y unos hombres. 
Comenzaba a atardecer de a poco cuando llegamos. 
La casa de Mark estaba sobre el borde de una cascada que nunca había visto. 
Ellos me miraron frunciendo el ceño, Mark me bajo y agarro mi mano. 
Me presento y le conto que era su mujer. 
Ellos sonrieron, comenzó a llover fuerte, el sol ya estaba cerca de meterse y el tiro mi mano para entrar a la casa rápido. 
- Mejor vamos, no vas a querer ver lo que va a suceder con mis hermanos 
Me llevo a una habitación, había una cama frente a una chimenea encendida. 
- Siempre suele hacer más frio que en la ciudad cuando oscurece aquí, murmuro mientras cerraba la puerta. 
- ¿Ellos no encontraron a su mujer? 
- No, ahora salen a cazar y, si tienen suerte, encontrarlas 
- Es una lástima, susurre 
- Estas mojada ¿Quieres que te preste ropa?, dijo besándome 
- No creo que te interese mucho eso, respondí sonriendo 
Me acostó sobre una alfombra frente a la chimenea mientras nos besábamos. 
Hicimos el amor frente al fuego, entre sonrisas, besos, caricias y te amos. 
Lo amaba, sentía que lo conocía desde siempre y que no podía vivir sin él, menos ahora que era su mujer. 
Me sentía completa, había encontrado la mitad de mi luna. 
Mi lobito dulce y pervertido. 

Estábamos mirando la luna por la ventana desnudos, el me abrazo por detrás y beso mi hombro. 
- ¿En qué piensas?, susurro besando mi cuello 
- En los destellos de la luna 
- ¿Por qué? 
- Son iguales a la mía, murmure 
- Tienes razón, pero la tuya es más linda 
- ¿Por qué? 
- Los lobos aullamos a la luna porque queremos alcanzarla y destruirla porque por culpa de ella nos transformamos en la noche y nos volvemos animales salvajes 
- ¿y ahora? 
- Tengo la posibilidad de alcanzar tu luna con mis manos pero no deseo destruirla, solo quiero cuidarla y besarla. 
- ¿Ah sí? 
- Sí, porque si llego a perderla, me muero con ella. 
- Entonces no la pierdas, susurre sonriendo 
- Nunca voy a perderla de vista, contesto 
Nos besamos suavemente, el acaricio mi mejilla y volvimos a mirar los destellos de la luna abrazados.